VIH Y SIDA

El VIH es una Infección de Transmisión Sexual que desde su aparición en la década de los 80’s, ha sufrido diversos giros. Actualmente la epidemia está catalogada como un problema de salud pública porque afecta a todas las personas sin importar la edad, preferencias sexuales, sexo, condición económica, social o cultural. En México la epidemia se concentra principalmente en poblaciones que son clave: hombres que tienen sexo con hombres, usuarios de drogas inyectables, personas trabajadoras sexuales, personas transgénero, transexual y travestis y en menor proporción en poblaciones vulnerables: adolescentes, jóvenes, mujeres, personas privadas de su libertad, poblaciones móviles, poblaciones indígenas y mujeres embarazadas. En México la estimación de personas que vivían con VIH en el 2014 era de 190.000. La principal forma de transmisión es la vía sexual con un 95%. (Censida, 2015)

En el estado de Chiapas se registraron 2198 de casos de VIH y 8969 casos de sida entre 1986 y 2015, la mayoría de casos de VIH se han concentrado en las Jurisdicciones de Tuxtla Gutierrez y Tapachula, seguido por Villa Flores, Palenque y Comitán. El 66% del total de esa población corresponde a hombres y el 34% a mujeres. Chiapas es una de las cuatro entidades con mayor proporción de casos de VIH en mujeres, representando casi la cuarta parte de los casos registrados. En el 2015 se registraron 193 casos nuevos de VIH la mayoría entre los 20 y 24 años y de 25 a 29 y 291 casos de sida la mayor cantidad en los grupos de 30 a 34 y de 25 a 29 años de edad. (Coordinación Estatal de VIH/SIDA e ITS, 2015)

Tanto las poblaciones clave, como las de mayor vulnerabilidad comparten contextos permeados por violencias que presionan de manera simultánea, lo que limita sus opciones a una vida sexual saludable y a la libre decisión de acceder a relaciones sexuales protegidas (uso del condón), inclusive a asistir o no a los servicios de atención médica; a nivel institucional también se presentan constantes violaciones de sus derechos humanos, ya que por su condición serológica quedan expuestos a contextos rodeados por imaginarios que generan actitudes de estigma, discriminación, exclusión y marginación por parte del personal de salud, penitenciario, laboral, educativo, legislativo, entre otros.

Por lo anterior, desde las organizaciones de la sociedad civil del estado de Chiapas, es necesario incidir desde diversas arenas en la educación sexual integral, la prevención y detección oportuna, la adherencia al tratamiento, así como la atención integral de personas con VIH y sida. Y a las instituciones gubernamentales les compete reconocer las múltiples ausencias legislativas, presupuestales, normativas, asistenciales relacionadas con el VIH y de las interacciones cotidianas que limitan las opciones de gozar vidas saludables desde las diversidades.